¿Y tú quien eres?

martes, 24 de noviembre de 2009

El día que conocí a la Xochitl

Copio textual de mi diario, en 1986.
Un par de semanas después, ellos y yo fuimos a un show de strip tease masculino en una disco a la vuelta del Seguro Social de Reforma [se llamaaba La copa de Champagne y ya no existe, junto a La Lanterna]. Me divertí mucho porque el show era algo chaplinesco, con un presentador viejo que decía que lo que sigue "está cabrón", y que sólo se puede ver en Nueva York o San Francisco. Y te mueres de risa porque llegan unos chavos medio fuertes, que bailan, se desnudan y simulan alguna cosa erótica tapándose el pito con la mano.
Pero tomé unas copas, estuve en el video bar un rato y por sobre todo, conocí a la Xóchitl, la reina de reinas, que llegó con su corte de eunucos y un galán musculoso en camiseta blanca. Iban a coronar a Miss DF travestí. ¡Algo delirante! La Xóchitl, que me dijeron es la gran madama gay de México, que conoce y mueve a políticos, artistas y mundo en general, es grandota, gorda, oscura y con una melena así. Estaba vestida de largo, con bolsa de noche y retacada de alhajas. Abrió el show, subió al escenario y todos aplaudimos y gritamos. Los maricones viejos en serio, y nosotros en broma. Y ella desde arriba nos echó besitos con las manos.

Escribo una carta en París

Escribo y oigo "El último tango en París". Estoy en París. Escribo una carta, fumo un cigarrillo y miro, por la ventana de un cuarto piso, las paredes oscuras de la casa de enfrente. Una muchacha pasa sin alzar la mirada, un señor honrado, una dama amarga, un rayo de sol que apenas se asoma y enciende, sobre el pavimento adoquinado, un aire de sombras negras. Estoy en París y escribo una carta. La mandaré tal vez a algún puerto lejano donde una mano morena, tal vez temblorosa, la leerá al amparo de un árbol frutal. Estoy en París y escribo una carta. Ahora llueve en París y sobre el papel. Quizá llegue mojado, el cielo de París.
Septiembre 85, de mi diario.

Homenaje al silencio III

Este es un homenaje al silencio, no importa cual sea su naturaleza, y mejor si dura por lo menos una hora. Al silencio de la noche de invierno, al silencio que hay dentro de tu auto mientras manejas por la carretera, al silencio que hay en las playas cuando se van los turistas y quedan sólo las olas y alguna gaviota rezagada. Al silencio que hay en los museos, al de los domingos por la tarde, al de los parques cualquier día de la semana, el silencio de la bibliotecas, el increíble y frío silencio de las iglesias y los templos y los cementerios, y al silencio de los campos cuando el viento pasa entre los maíces y el silencio que se hace cuando se van las visitas, y cuando los niños se van a la cama, y al silencio que cabe dentro de una suave melodía, y a ese dichoso, implacable y eterno silencio que espera dentro de nosotros, hasta el último día.
1986

Homenaje a los pobres de corazón II

Este es un homenaje a los pobres de corazó n, a los que nunca destacarán en ninguna cosa, en ninguna disciplina científica o literaria, a los que tienen poca pasta en el cerebro, pero que se ganan la vida decentement e, haciendo algún trabajo rutinario y metódico, sin grandes brillos, pero con persistencia, en orden, sin equivocarse, sin hacer alharac a, sin buscar grandes créditos, modestamente, pues. Es un ho menaje a los que suplen la falta de inspiración con un exceso de de dicación, con un esfuerzo intelectual serio y consistente, maduro y sin interr upciones. A los que por ser grises no pueden darse el lujo de tener desplantes d e genios o prima donas. A los que, con una pasíón de cenizas, construyen la pa rte del mundo que jamás harán los grandes hechiceros del fuego. Es un homenaje de todo corazón, como se ve, a los que se parecen a la imagen interna que tengo de mí en este preciso momento, cuando llueve, y hace frío, y me siento triste y solo
1986.
por fortuna en 2009 ya estoy mucho mejor . :)

Este homenaje I

Este es un homenaje a los pacíficos, a los tolerantes, a los pacientes, a los que nunca pierden los estribos, a los que sonríen en medio de los peores escándalos, a los que nunca rechinan los dientes, a los que jamás patean las puertas o avientan cosas, a los que pueden sacar fuerzas del desorden, del ruido, de los berrinches de los niños, de la visita de los amigos, de la presencia de gente extraña en casa. Es un homenaje a los que pueden vivir sin silencio, sin privacía, sin el orden riguroso de encontrar todas las cosas donde las dejamos cuatro días atrás; a los que sobreviven y encuentran la forma de hacer algo útil aunque sus hijos los interrumpan cada cinco minutos para alguna tarea escolar o simplemente por molestar, por resultar graciosos, por celos. Y es un homenaje a los hombres buenos, a los que aman a los demás aunque no deseen acostarse con ellos, a los seres de buenos sentimientos que hacen un paraíso de este dichoso e intranquilo Valle de Lágrimas
1985

No se asusten, muchachos, amigos. Quizá no lo saben todos, pero llevo un diario personal desde hace unos 30 años, aunque no escribo todos los días, claro. Igual se han juntado como unas 10 libretas y cuadernos de diferente tipo, con muchas notas, proyectos, poesías elementales, noticias y recuerdos. En una época me dio por escribir homenajes, es decir unos pequeños textos como estos que publico, y que escribía en toda una hoja, pero dejando huecos en el centro y cortando las líneas para que se fuera formando una especie de figura o dibujo, nada intencional. Era una forma de entretenerme, pero también de mostrar mis estados de ánimo, mis frustraciones, alguno que otro momento especial. Ahora bajé el cuaderno de 1985 y 86, y como suele ocurrir, el diario es sobre todo cuento de pesares y problemas, porque cuando uno está ocupado, feliz y de buenas, no tiene mucho interés en sentarse en la cama a escribir 10 o 20 minutos antes de dormir. Por eso quienes algún día lean mi diario dirán que siempre estaba molesto y en la queja, lo cual no es toda la realidad. Que conste.
Y sí, en aquellos años yo tenía una casa que en forma muy frecuente, en vacaciones y lso fines de semana, sobre todo, se llenaba de amigos, de visitas, de gente que apenas conocía. Nosotros vivimos muchos años en una casa en las afueras, con jardín y mucho espacio. En ocasiones dormían cinco o seis por ahí desparramados, en las recámaras, en la sala, éramos jóvenes y siempre fuimos muy informales. Todavía se conservan aquí colchonetas y sobre todo muchas cobijas y frazadas, que es todo lo que se necesita en esos casos. Los últimos años las usaron mis hijos ya grande y con sus amigos. A veces era divertido, a veces estaba yo furioso.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Hola, cariño

He vuelto a tener noticias de mi chico de los ojos bonitos. Como le pasa con demasiada frecuencia, se enrolló en una especie de relación que ambos (él y yo) sabíamos que no íba a ninguna parte. Él le siguió apostando, y yo no quise interferir, ni siquiera aconsejarlo, así que me mantuve aparte durante todos estos meses.
Los que me han leído estos últimos años saben que soy un perseguidor pacífico, y cuando ví que en ese huerto no tenía oportunidades, lo quité de mi lista. Nunca seré un señor insistente y molesto que quiere seducir y acostarse con un chico que está pensando en otra cosa. Me ha pasado con muchas otras personas, a las que por diferentes razones (trabajo, relaciones, estilo de vida, lo que sea), les puse "palomita" y las pasé a la lista de los "no, nada con ellos, sólo amigos".

A este muchacho del número 14, que es tierno y hermoso, y a quien le gustan las
motocicletas, le puse temporalmente la palomita, lo pasé a la lista de "en espera o quién sabe, no está pensando en mí, así déjalo".

Pero ahora he vuelto a tener noticias suyas. Me cuenta que en efecto aquella historia parece que no funcionó, que no funciona, y me apena mucho porque es un chavo que se merece que lo quieran y que lo hagan feliz. Digo, todas las personas merecen eso, pero este con más razón porque es buena onda, alegre, responsable. Es un tipo que se levanta todos los días y se va a trabajar, que vive sanamente, que hace su gimnasio de manera religiosa, que vive con su familia y que respeta y se hace respetar.

Ahora cruzamos mensajes, le deseé cosas buenas, le dije que siempre lo recuerdo, y él vino con un mensaje de regreso, que igual se acuerda de mí, que me guarda mucho cariño y etece. Ahora me tiembla la mano con la pluma de poner y quitar palomitas al lado de los nombres, como en la lista del Facebook. ¿Me espero o me voy sobre de él? ¿Quiere mi consuelo, una cena tranquila para contarme la pena? ¿Quiere que luego le pase la mano por la cintura, que le haga una caricia en el cuello, que le acaricie bajo la camisa? Tengo que pensar bien, porque ya lo dije, no quiero que me rechace, o que sienta que aprovecho, que nomás estaba ahí en la oscuridad, agazapado, listo para darle el sablazo.

Y vaya que le gusta la guerra amorosa. Digo, él no va a leer esto, pero le he dado unos buenos sablazos, y lo hemos disfrutado mucho. En mi casita ahora demasiado ocupada, en su casa con luces navideñas después de una cena de espaguetis que él mismo preparó. Rico chico. Seguiré pensando sobre dónde poner la palomita.

Perdón, perdón, retiro lo dicho sobre Cristiano


Digo, perdón, no es cierto lo de las piernas de futbolista. Vean aquí, y sí está bien trabajado el pobre muñeco. :)