¿Y tú quien eres?

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viernes, 13 de julio de 2007

Sobreviví a la Casita de Insurgentes


La cosa estuvo muy bien, movida y variada. Me entretuve un rato en la parte de adelante, no en las televisiones sino donde están los cuartitos oscuros. Como me tomé una pastilla estaba al palo en cinco minutos, así que encontré quien se sirviera, un muchacho más bien grueso que no quiso que lo tocara. Nomás me la estuvo mamando y manoseando hasta que hizo la pregunta clave, esa de "¿traes condón?" Condón y lubricante, faltaba más, así que repetí ese momento emocionante de romper el sobrecito, enfundarla y dejársela ir.
No sé si a los demás les pasa eso, pero el instante de cortar un condón es como cortar cartucho, ya sabes que es un camino abierto, un momento decisivo y culminante, que no hay marcha atrás. El efecto es mayor cuando lo hace el otro porque sé que ya es un hecho, que esa herramienta y ese látex son para mí, y que antes que me dé cuenta me la estará metiendo y me la voy a gozar. Mágico.
Después estuve tonteando un rato en la parte de atrás, y me senté en la salita a fumar y ver pasar a la gente (era mediados de semana como a las 8 de la noche y había poca, estudiantes y algunos trabajadores; ya saben, la gente del reventón llega ya noche y en la madrugada, y tienen un comportamiento muy diferente).
Finalmente, en algún momento me asomé al lugar ese que parece un clóset, en la habitación que está adelante de la escalera que baja a la "celda oscura". Había un señor ya grande fajándose a un chico como de 24 o 25 años, que estaba muy prendido con los pantalónes abajo. Ya saben que también es muy oscuro. Me exhibí en silencio y como tocaron duro me dejaron acercar, así que le caí a ambos pero sin interrumpir. Y hete aquí que (no sé si ya estaba adentro o llegó detrás mío) me abrazaron por atrás las manos de otro hombre como de 40, que ya traía el fierro de fuera y me quería para él. Seguí acariciando a los dos primeros y dejé que el otro me hiciera franela, pero luego me di la vuelta y se la estuve mamando durante un buen rato. La verdad es que la quería adentro, así que le volví a dar la espalda y seguí alentándolo mientras acariciaba a los otros. Me humedeció y me la metió con mucho cuidado, y todos se dieron cuenta que ya me tenía ensartado, así que el otro señor se movió tantito y me dio a mamar de la suya. Ya ven que uno se pone frenético con una verga en el recto, otra en la boca y otra en la mano (la del chico, que le gustó). Me estuvo cogiendo como 15 minutos, ya bien dilatado, y chupando dos vergas, y el hombrote me empujaba contra los dos otros, medio desnudos y sudados, y yo les metía mano como podía para no caerme. Un relajo. Cuando mi galanzote se vino (no me di mucha cuenta porque estaba muy excitado), todo le grupo se deshizo entre pantalones para arriba y miradas cómplices. En las películas los chavos se besan antes de despedirse, pero no en La Casita.
La Casita, les digo, no está muy limpia y muchas veces huele mal, pero como dicen en el Clandestino, sigue siendo un lugar único para coger. Ya no llevo nada de valor; a veces, cuando puedo, llevo una mochila con un cambio de ropa o unos pants; es que una vez me quité el pantalón para estar más cómodo con mi desconocido, luego se añadieron otros y cuando todo terminó mi panto no apareció por ningún lado. Fue un sainete. Otro día les cuento cuando perdí mi camisa en el cuarto oscuro del primer El Vaquero, que estaba en un pequeño centro comercial de Insurgentes, junto a la antigua tienda París-Londres. Si seré veterano, ¿no?).

domingo, 4 de febrero de 2007

Ligas a sitios de orgías: homo y de las otras

Este fin de semana ha sido muy doméstico (y ahora se está jugando el Super Bowl en Miami). Hoy en la mañana me levante temprano, me afeité y como la vi de buen humor le propuse tomarme una pastilla para pasarla en la cama. Le encantó la idea, así que me empaqué 50 mg y en media hora estábamos cogiendo de lo más rico, aunque afuera hacía mucho frío y estaba lloviendo. Puse mi calefacción, pero igual procuramos destaparnos poco. Ya saben, los malabarismos de las cobijas. Pero me salió bien. Ella se vino al menos cuatro veces y yo le acabé dos veces adentro, una desde arriba y otra desde atrás. Tiene unas bonitas nalgas y me gusta cabalgarla por la espalda y darle sus nalgadas. Coger sin condón es una cosa muy bonita, que extraño cuando estoy con otros.
A falta de otras revelaciones, aqui les paso dos ligas a sitios web de orgías, excelentes. Un día hablaremos más de ellos. Me fascinan estas escenas, gente muy guapa, hombres y mujeres, entregados al puro vicio y sin ningún pudor frente a las cámaras. Supongo que así son, gente cualquiera que está bastante borracha y liberada, aunque creo que algún negocio o explicación adicional debería haber. A mi me gustaría estar ahí, aunque ya no tengo la edad adecuada, pero no me gustaría que me pusieran en las fotografías. En fin, allá ellos.
Las orgías gay están en http://www.guysgocrazy.com y se pueden descargar varios videos diferentes; las mixtas en www.drunksexorgy.com y si no me equivoco todas tienes un único video. Pero las fotos son espectaculares.